ACEPTAR
Esta web utiliza la cookie _ga propiedad de Google Analytics, persistente durante 2 años, para habilitar la función de control de visitas únicas con el fin de facilitarle su navegación por el sitio web.
Si continúa navegando consideramos que está de acuerdo con su uso. Podrá revocar el consentimiento y obtener más información consultando nuestra Política de Cookies

El agua de tu piscina, a punto para el verano

Aquallar Serveis Integrals asesora sobre los productos Astralpool más adecuados para el mantenimiento y la depuración del agua. De este modo evitaremos irritaciones a los ojos y la piel y el oscurecimiento del color del agua.



Para refrescarse en la piscina hay que pensar primero con la calidad del agua, especialmente para asegurar la salubridad del baño y evitar irritaciones de los ojos o la piel, especialmente entre los más pequeños. Es muy posible que el agua de la piscina haya adquirido un color verde, esté turbia y hayan aparecido algas. Pero a esto se pueden sumar otros problemas: ¿Las paredes y el fondo resbalan? ¿Os habéis bañado y habéis salido con los ojos rojos? ¿Hay un exceso de cal en el agua? Cuanto antes analizamos la causa del problema, más rápidamente podremos solucionarlo: es aquí donde entran en juego los productos químicos para piscinas. Aquallar Servicios Integrales os asesorará sobre los productos Astralpool más adecuados para el mantenimiento y la depuración del agua.

Un nivell adecuado de pH i cloro
Uno de los parámetros que tenemos que tener en cuenta para controlar la calidad del agua es el nivel de pH. Es el primer paso para poder disfrutar de una agua que no produzca ningún tipo de irritación. Con un medidor tendremos que mantener los parámetros en su medida justa: entre el 7,2 y el 7,6. ¿Y si el pH es superior? Cuando el valor se encuentra por encima de 7.6 el agua se convierte en alcalina, ataca la capa ácida protectora de la piel, reduce la efectividad del cloro y las creacloraminas pueden manchar las paredes y el fondo de la piscina. Un nivel bajo de pH, por el contrario, tampoco es conveniente porque puede oxidar las partes metálicas de la piscina como escaleras, barandillas o el tobogán, además de irritar los ojos y la piel. Para regular los valores de pH tienes que usar un incrementador o disminuidor de pH, según convenga.

Paralelamente, se tiene que controlar el nivel de cloro, producto que sirve para eliminar microorganismos que hay al agua. De hecho, un indicador muy llamativo es el color del agua: cuando se vuelve a color verdoso, los microorganismos están saturando el agua. Mantendremos un nivel de cloro óptimo a la piscina de entre 1,5-2 ppm. Para conseguir-lo realizaremos una carga de choque mediante cloro granulada y mantendremos el nivel mediante las pastillas. El tratamiento con cloro se tiene que compaginar con el del floculante, que sirve para precipitar la suciedad disuelta en el agua. De este modo podremos recoger toda la suciedad con un cepillo o un robot aspirador.

Los filtros y otras tareas de mantenimiento
Paralelamente a los tratamientos químicos, se tienen que hacer otras tareas de mantenimiento. En primer lugar hay que lavar la depuradora para expulsar la suciedad. Y es las partículas que llegan al filtro pueden llegar a obturar-*lo. Según el tipo de depuradora, sistema funcionará con un cartucho o con filtros de arena, que hay que cambiar cada dos o tres años. Además, se tiene que verificar el estado de los skimmers y limpiar el canal rebosadero. Por otro lado, si disponéis de iluminación subacuática, hay que comprobar su funcionamiento y el buen estado de las cajas de conexiones. Finalmente, sólo hará falta revisar el estado de los trampolines y escaleras para garantizar la limpieza, el abrillantado y sobre todo la seguridad para los bañistas.